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El Festival Internacional de Música Sacra de Quito celebra su vigésima cuarta edición con una identidad que refleja su madurez

Del 21 al 31 de marzo, el FIMUSAQ XXIV celebrará una nueva edición centrada en los sonidos que trascienden, con una programación que dialoga entre la innovación y la tradición.

En 2026, el FIMUSAQ no será solo una serie de conciertos, sino una plataforma que impulsa procesos de investigación y la puesta en escena de estos estudios. Además, incluirá diversos espacios de formación, como clases magistrales y conversatorios. En esta edición, los sonidos trascienden a través del festival, donde la formación asume un papel protagónico.

Dos investigaciones verán la luz en este festival. Los creadores fueron la Fundación InConcerto con Un Viaje Interior y Alex Paza con SISARI. El formato musical y escénico formaron parte del proceso, los cuales podrás a conocer a profundidad en los siguientes documentos descargables.

El festival responde a programación, investigación y creación. Entre los grandes nombres que encabezan esta edición destacan Tim Hecker (Canadá), con su propuesta electrónica y conceptual, y Luzmila Carpio (Bolivia), gran referente de la música folklórica en América Latina.

Para Anabell López, coordinadora del Teatro Nacional Sucre, las propuestas que no necesariamente suenan a música sacra, son ejemplo de trascendencia en la programación, “no sólo trasciende en las personas o los estados, sino también a este cuadro que se lo considera como sacro”.  López considera que la evolución de los festivales de la Fundación Teatro Nacional Sucre responde con coherencia a sus años en la escena artística del país, “estos han tenido un desarrollo interesante que a nivel mundial también sucede”, agrega que todos los festivales adquieren un matiz de trascendencia, que rompe barreras, “la música sacra ya no tiene que ser en iglesias necesariamente, sino también en espacios no convencionales, como los teatros. También se va mezclando, tiene mixturas y estas texturas pueden sumarse o traspolarse con no solamente otro tipo de formas de hacer música, sino de sentirlas”, dice.

Para la coordinadora, esta propuesta del festival asume los cambios basándose en la madurez. “Creció, tuvo desarrollo, probó cosas y ahora está en un momento en el que dice: ‘es esto lo que quiero en el festival’”. Sumado a esto, cree que la flexibilidad entre propuestas es necesaria. Que la construcción de un festival siempre tiene que fortalecer al festival como un espacio de encuentros entre todos y todas.

Esta edición se desplegará en diversos escenarios de la ciudad, entre ellos el Museo del Alabado, la Iglesia Santa Clara del Centro, la Iglesia de la Compañía, la Iglesia San Francisco, la Iglesia Santa Teresita, la Iglesia La Dolorosa, así como los espacios de la Fundación Teatro Nacional Sucre, entre otros.

La programación completa estará disponible próximamente. Gran parte de las actividades serán de acceso libre y se realizarán en espacios históricos del Centro Histórico de Quito.

La programación completa será revelada próximamente.

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